Existe evidencia de la importancia de que los buenos hábitos de vida, incluido la práctica de ejercicio físico, tienen impacto en la prevención del cáncer de mama. Cuando se padece, son conocidos los beneficios a nivel de la mejora de calidad de vida, la tolerancia al tratamiento y la reducción de los efectos secundarios de éste; y parece también de la reducción del riesgo de recurrencia.
El Grupo GEICAM de Investigación en Cáncer de mama está desarrollando una línea innovadora de trabajo en Ejercicio Físico Oncológico, entendiendo este como “el ejercicio pautado y controlado por un profesional, que se realiza para reducir o prevenir los efectos secundarios de los tratamientos oncológicos de forma individualizada, y que, por sus efectos globales en el organismo, mejoran la salud, la calidad de vida y la supervivencia de las pacientes”. Para ello se está actuando a tres niveles: investigación, formación y divulgación.